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jueves, 19 de abril de 2012

Encuentro tardío (Capitulo 2)

- Soy..
- Tengo un poco de prisa es que llego tarde - Dije recogiendo mi mochila del suelo y echándomela al hombro.
- Bueno yo soy...

Tras la primera conmoción me marche corriendo sin dejarle articular palabra. No tenia tiempo, la amenaza telefónica de aquella mañana de Katia habia sido clara, aunque poco contundente.
Le deje atrás sin tiempo si quiera a decir su nombre. Pobre, tenia pinta de ser bastante buen chico.
Seguí corriendo cuando ya vi el puerto a lo lejos, di el sprint final para llegar a tiempo pero pude ver la cara de Katia a lo lejos y estaba enfadada. Solo llegaba 5 minutos tarde.

- Katia, llego solo 5 minutos tarde - Dije mientras intentaba recuperar la respiración
- Tu, ¿Que palabra de puntualidad es la que no entiendes? - Dijo cruzándose de brazos. Genial. Ya la tenemos enfadada para toda la tarde, cuando Katia ponía los brazos cruzados significaba que había llegado al límite de su paciencia. Pero esta vez había sido bastante limitada
- Tengo excusa, es que....
- No hay excusas que valgan. Bueno Farrah y Mia ya llegaron así que ya no podemos hacer surf. Muchas gracias. Además sabes que te lo pedí por que hoy me habían dicho que venia Scott. ¿Por que me haces eso?, ¿Te gusta? - Scott era el chico que le gusta a Katia desde que yo tenía uso de razón, era un chico del equipo de fútbol del instituto, era conocido por ser el mejor amigo de Eric Nichols el "guaperas" del colegio, por el que reconozco, estuve colada una temporada.
- Pero estas loca o ¿Qué te pasa?
- Entonces ¿Por que llegas tarde? - Dijo en un tono cortante
- Por que me caí, y por eso llegue tarde, y un chico tuvo que ayudarme a levantarme.
- ¿Un chico?. ¿Que chico?
Bufé.

Estaba cansada de que entre ella y Audrey, mi otra mejor amiga, intentasen sonsacarme información cada vez que podían sobre a quien le había echado el ojo. Pero desde lo que paso con Nate, no he sido capaz de afrontar volver a salir con nadie, me es imposible. Cada vez que miro a alguien que me parece medianamente atractivo recuerdo su cara, y creo que le estoy traicionando, por mucho que me digan, que el quería que yo fuese feliz. Pero no puedo

- Bueno como Farrah y Mia están ya aquí, ¿Por que no nos vamos a tomar algo a la Mala Vida?
- Por mí, perfecto - Dije más tranquila. La Mala Vida era un bar nuevo que habían abierto cerca del puerto, era lo mas in del momento. Era lo mas parecido a Starbucks que había, sin llegar a serlo.

Pedimos 2 batidos y nos sentamos en la terraza exterior con vistas al mar. Aquella vista me tranquilizaba, pero también me hacia pensar en el futuro, el futuro mas inmediato: en 4 días comenzaba el nuevo curso. Adiós al verano.

- Bueno y ¿Que me cuentas de tus conquistas veraniegas, Chris?
- Katia, no ha habido nadie, yo no soy como Farrah que ve uno y se lo come, además sabes que despues de lo de Nate, no ha pasado nada mas.
- Superalo ya por que..- Ella siguió hablando y simplemente la ignore, no podía creer que Katia tuviese tan poca sensiblidad, después de que yo pasase aquello, además de que ella lo paso conmigo. Pensé en mis padres, lo preocupados que aun seguían después de todo. Me sonó el móvil.

viernes, 13 de abril de 2012

Mañana de prisas (Capitulo 1)

- ¿A que hora dices que quedamos? - Grité a través del móvil para mientras buscaba mi bikini de color negro, aquel que me quedaba tan bien y con el que solia hacer surf.
- Ya te lo dije, hemos quedado a las 2 en el puerto, no llegues tarde, que si no vienen las idiotas de Farrah y Mia y es imposible hacer lo que queramos sin que nos critiquen. Ya te aviso, como llegues tarde, me voy.
- Tranquila llegare con tiempo de sobra - Colgué. No se por que siempre me amenazaba con lo mismo, si nunca se marchaba.

Mi habitación estaba hecha un horror, tenia el suelo lleno de ropa y de zapatos, no se podía caminar con normalidad. La bronca que me iba a echar mi madre seria épica cuando volviese a casa, pero bueno seria muy tarde, a Dios gracias...
Entre mi bikini en el fondo de un montón de pantalones cortos. Me lo puse y cogí una camiseta al azar que me había regalado David, me puse unos pantalones vaqueros cortos y las Vans. Metí en mi mochila toalla, crema, solar, algo de dinero y algo de comer. SI se me olvidaba algo ya lo compraría en en el puerto, por que no me quedaba tiempo.

Salí corriendo de casa como alma que lleva el diablo. Corrí y corrí por las diferentes calles comerciales de la cuidad, giré a la derecha para llegar al puerto, cuando me caí al suelo. Había atropellado a alguien en mi carrera hacia el puerto.

Me levante, para continuar corriendo, cuando alguien me tendió la mano en señal de amistad para levantarme, cuando el sol dejo de cegarme fui capaz de ver a la persona de la mano. Era un chico musculoso, típico de los deportistas del puerto, con el pelo medio largo de color castaño claro y con unos ojos enormes. Fueron lo que mas me llamaron la atención.

- ¿Estas bien? - Me pregunto en medio de mi confusión

No era capaz de contestar, estaba tan ensimismada mirando a mi salvador de la caída, que no fui capaz de contestar.

- Eh, ¿Estas bien? - Me pregunto amoldándose a mi altura, mientras me examinada cuidadosamente la cara
- Eh, si, estoy bien. Perfectamente - Respondí después de un largo silencio. Me volvió a tender la mano y me ayudo a levantarme. Me sacudí la ropa y busque en ella y en mis piernas muestras de sangre o rozaduras de la caída. No había nada, estaba de una pieza.
- Soy...